Dos equipos de Argentina y uno de Nueva Zelanda completarán la nómina europea con presencia de más de 1.500 jugadores
El rugby tiene algo que pocos deportes pueden presumir: nunca se abandona del todo. Se aparca, se ralentiza… pero siempre vuelve. Y en junio de 2026 regresará con fuerza a Valencia con la celebración del European Golden Oldies Rugby Festival, el Campeonato de Europa de Rugby de Veteranos organizado por el CAU Rugby Valencia.
Lo que empezó como un encuentro europeo de antiguos jugadores ha dado un salto de escala: el EGORF ya no es solo europeo, es global. Este año el torneo reunirá a más de 1.500 jugadores y jugadoras mayores de 35 años y contará con equipos de Inglaterra, Francia, Italia, Portugal, Suiza o Alemania… pero también con invitados que han cruzado océanos.

Porque además de los clásicos clubes del continente, dos equipos argentinos —Fantasmas y Central Buenos Aires Classics— y un conjunto neozelandés —los Katipos de Auckland— aterrizarán en los Campos del Río del antiguo cauce del Turia para demostrar que el rugby veterano habla todos los idiomas del planeta. En otras palabras: el Europeo de veteranos se ha convertido en una pequeña cumbre mundial del rugby.
La presencia de equipos de Argentina y Nueva Zelanda es el símbolo más claro de la internacionalización del torneo. Los Katipos de Auckland llegan desde la ciudad donde nació el movimiento Golden Oldies, probablemente algún neozelandés hará un haka improvisado en el vestuario, mientras que los argentinos Fantasmas y Central Buenos Aires Classics aportarán la pasión sudamericana por el rugby, un deporte profundamente arraigado en el país.
Este EGORF 2026 Valencia llenará los históricos Campos del Río de placajes, camisetas retro y jugadores que, aunque quizá ya no corren los 100 metros como a los veinte, siguen viendo los huecos en la defensa con la misma claridad de siempre. Eso sí, con alguna diferencia. Aquí abundan las bromas sobre músculos que tardan en arrancar, estiramientos que duran más que los calentamientos y conversaciones en el banquillo del tipo: “¿tú te acuerdas de esta jugada… o era en 1998?”.
Pero que nadie se equivoque: el rugby veterano sigue siendo rugby. Hay contacto, hay intensidad y hay orgullo. Solo que en este torneo el marcador importa menos que el tercer tiempo, esa tradición sagrada del rugby en la que rivales de hace unos minutos comparten mesa, historias y alguna cerveza. Porque si algo distingue al EGORF es que los valores del rugby pesan tanto como el balón ovalado: compañerismo, respeto, trabajo en equipo y amistad entre jugadores de distintos países.
